La nueva moda que tiene en alerta a colegios

‘Juulear’: la nueva moda que tiene en alerta a los colegios

 

Adolescentes de Barranquilla consumen hasta cuatro recargas de este dispositivo en un fin de semana, lo que equivale a 80 cigarrillos.

Un adolescente de quince años se lleva un ‘juul’, la nueva alternativa a los cigarrillos, a la boca. Por los próximos 20 segundos aspira todo el humo blanco que emana de la punta del dispositivo, un vaporizador negro, delgado y compacto.

En el colegio, en alguna fiesta o después de un partido de fútbol el aparato siempre lo acompaña, camuflado en su bolsillo derecho. Cuando está en clases lo carga, frente a sus profesores, sin ningún problema, pues parece una memoria USB. En los pasillos, o en su casa, lo fuma sin llamar la atención, ya que el humo blanco es apenas perceptible e inoloro.

Cada carga de ‘juul’ contiene un 5% de nicotina y viene condensada en un pequeño cubo de no más de tres centímetros. El ‘pod’, como le llaman, equivale a una caja de cigarrillos que trae 20 unidades. A pesar de su edad, este joven recarga en cuatro ocasiones su vaporizador un fin de semana. Él y sus amigos estarían fumando, en promedio, 80 cigarrillos de viernes a domingo.

Entre semana, desde muy temprano en la mañana, este estudiante solía llevarlo al colegio y fumar entre clases. “Nadie sabía qué era, los profesores creían que era una USB”, contó. Este implemento tiene un costo de $150.000 y los cartuchos de recarga vienen en cajas de a cuatro, con un valor de $60.000, que muchas veces es compartido entre alumnos para así “compartir y ahorrarnos una platica”.

“He visto en fiestas como algunos de mis amigos se llevan cuatro o seis a la boca, es una locura”, contó este joven estudiante.

Para él, el ‘juul’ se ha convertido en una moda y “en una forma de ser aceptado”. “Muchos lo hacen y no creo que lo vayan a dejar de hacer. Una buena dosis te deja las piernas temblando, pero algunos lo hacen solo para relajarse, otros para pasar el rato”, dijo.

El ‘juul’, un cigarrillo electrónico elaborado en Estados Unidos, es la nueva moda peligrosa que han adoptado varios grupos de adolescentes en Barranquilla. Menores de edad, de 12 a 17 años, compran, sin ningún tipo de regulación, estos dispositivos electrónicos, que, de igual manera que el cigarrillo, produce adicción.

En internet, y hasta en almacenes de cadena, los jóvenes pueden comprar el aparato y las recargas sin mayores problemas. “La mayoría lo pide por internet. Hay muchas páginas en Instagram acá en Barranquilla en donde los venden. Te llega a la casa sin problemas”, manifestó uno de los jóvenes.

 

Los padres de familia ya están alerta sobre el tema y cada vez son más los que se han informado sobre el problema. “Uno muchas veces puede creer que es cualquier tipo de dispositivo electrónico o memoria USB que tienen en las manos, pero es un cigarrillo electrónico”, contó Blanca Trujillo, madre de familia.

“En casa lo más importante es el ejemplo y tratar con la verdad. Es vital explicarles a los hijos qué es lo correcto y el daño que estos dispositivos pueden hacerle a su salud. El acompañamiento también es fundamental que uno, como padre, puede hacerle a los adolescentes”, manifestó.

Aprovechando las redes sociales y la inmediatez de su mensajería, los estudiantes contactan a diferentes vendedores que se surten de ‘juul’ y sus recargas desde Estados Unidos. Los vendedores publican en Instagram y Facebook los productos y los jóvenes los contactan, para luego recibir el estuche o las recargas en la puerta de su casa.

“Es muy fácil obtenerlos y por eso se ha convertido en una moda”, admitió uno de los comerciantes de este producto y sus recargas en Barranquilla. “No debería ser así. La gente, y muchos de los jóvenes, no son conscientes de la cantidad de nicotina que contiene un ‘pod’ y los efectos adictivos que vienen después. A pesar de todo, las ventas siguen subiendo. En un comienzo le ayudaba a mi hermana a venderlos, pero ahora los pido yo mismo desde Estados Unidos y cada vez se venden más”, dijo.

Riesgo para la salud. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el tabaco es una amenaza vigente para la salud pública que mata, cada año, a más de siete millones de personas: seis millones de consumidores directos y 890 mil fumadores pasivos.

Igual que un cigarrillo, el ‘juul’ o los vaporizadores vienen cargados de nicotina, lo que termina generando adicción y perjudicando los pulmones de los jóvenes, según lo explicó el neumólogo Jorge Quintero.

“El tema es muy complejo porque el uso del cigarrillo electrónico está avalado solamente para personas que quieren dejar de fumar. Para todo lo demás se considera un hábito no recomendable. Del uso de este aparato o de cualquier otro tipo de dispositivo pueden darse sangrados pulmonares, o el inicio de un ciclo severo de adicción”, manifestó.

Además, Quintero aseguró que el problema con el comercio del ‘juul’ es que muchos menores de edad, “jóvenes que no han desarrollado una personalidad”, pueden terminar siendo adictos a la nicotina.

Así mismo, Quintero expresó que los riesgos de salud a mediano y largo plazo aún son “incalculables”. “Es un riesgo grande. Todo lo que tiene que ver con daños al pulmón necesita muchísimos años para curar, la gente no se imagina esas cosas. Así como el cigarrillo cuando era nuevo, nadie se imagina la cantidad de daño y los problemas de salud que esto puede generar”, aseveró el especialista.

Los colegios

 Varios colegios de Barranquilla se han puesto en la tarea de investigar los casos y de encontrar soluciones que eviten la propagación de este fenómeno. Rectores y profesores ya toman cartas en el asunto para mitigar el uso de estos cigarrillos electrónicos.

“Como fenómeno este caso no es nuevo, pero cada vez aparecen más riesgos u otro aparato. Lo más importante es cómo se hace el trabajo preventivo. Hay que dar información y que se conozca lo que está pasando, pero también fortalecer la estructura de personalidad de los jóvenes para compensar esos factores de riesgos que puedan existir y desarrollar mejor la protección de ellos con la familia y con alternativas recreativas sanas para contrarrestar todo el problema”, explicó Anabella Martínez, rectora del colegio Marymount de Barranquilla.

“No ganamos nada con esconderle a los estudiantes los hechos, teniendo en cuenta la edad y los procesos formativos en los que se encuentren. Lo que hay que hacer es ayudar a que formen su criterio y a que tomen las mejores decisiones para ellos mismos. Hoy con las redes sociales todo es más complicado, por eso hay que estar cada vez más preparados”, expresó.

Para Tilsia Lara, rectora del Berckley International School de Barranquilla, lo fundamental es la “documentación a los padres de familia y estudiantes”. “Los casos han existido”, reconoció. “La mayoría de los padres de familia desconocen cómo luce y los efectos negativos de un cigarrillo electrónico. Como tienen aromas a frutas y no se percibe olor a nicotina en el hogar no se percatan, pero otros, que sí se han dado cuenta, lo han visto como una alternativa al cigarrillo, y es prácticamente lo mismo; igual de peligroso”, dijo.

De igual manera, otro punto en que coinciden los rectores es en que es fundamental “la comunicación directa entre la institución, el estudiante y el padre de familia”, según manifestó el rector del colegio La Enseñanza, Gustavo Rodríguez.

“Hay que ser claros y dar un buen ejemplo como adultos para que los niños puedan entender y asimilar un ambiente saludable, que es lo más importante al momento de su educación”, dijo el directivo.

Aparatos

¿Cuál es la diferencia?

A pesar de que parezcan lo mismo, el ‘juul’ o cualquier otro cigarrillo electrónico es diferente al vaporizador. Ambos, cada vez más utilizados entre los jóvenes, pueden contener nicotina, pero en el caso del vaporizador, es opcional y depende del tipo de carga que tenga. El ‘juul’, por ser un cigarrillo electrónico, tiene un 5% de nicotina en sus cargas, mientras que el vaporizador puede ser solo de esencias o sabores, sin tener químicos adictivos. Aunque, según argumentan los médicos, los dos son perjudiciales para la salud, pero en menor cantidad que el cigarrillo tradicional. El vaporizador, al solo calentar la esencia o carga que tenga, produce vapor, mientras que el ‘juul’ sí hace combustión y por lo tanto genera humo, igual que un cigarrillo tradicional. En su forma, el vaporizador, generalmente, es más grande que el ‘juul’, que parece una memoria USB. El vaporizador, al contrario, puede tener diferentes formas, pero su batería es de mayor tamaño. El término que utilizan los jóvenes para referirse a la acción de usar el ‘juul’ es la de ‘juulear’ mientras que para el vaporizador se refieren como ‘vapear’.

 

Comentarios